Una visa EB-5, también conocida como tarjeta verde para inversionistas inmigrantes, permite a los inversores extranjeros obtener la residencia permanente en los Estados Unidos a cambio de una inversión sustancial en el país.
Esta visa, también conocida como la categoría de tarjeta verde de quinta preferencia basada en el empleo, está actualmente sujeta a un límite de 10,000 visas por año. Para ser elegible para esta visa, un inversionista inmigrante EB-5 debe invertir al menos $800,000 en un área rural de empleo (TEA) o $1,050,000 en otra empresa comercial.
En 1990, el Congreso creó el programa de visas EB-5 para estimular la economía estadounidense atrayendo a inversionistas extranjeros que generarían empleos con el aumento de su inversión de capital nacional. En 1992, el Congreso creó el Programa de Inversionistas Inmigrantes (también conocido como Programa Regional) para otorgar visas EB-5 a inversionistas en empresas comerciales asociadas con centros regionales aprobados por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS). Estos centros regionales son aprobados por el USCIS si las propuestas presentadas promueven el crecimiento económico en Estados Unidos.
Es un programa de inmigración basado en empleo para inversionistas extranjeros que invierten en una empresa comercial en los Estados Unidos y, a cambio, pueden obtener la residencia permanente (Green Card) junto con sus familiares dependientes.
El objetivo es atraer capital extranjero para impulsar la economía estadounidense, crear empleo y desarrollo en zonas que lo requieren, permitiendo a inversores extranjeros obtener residencia al contribuir a esos fines.
Los montos dependen de la ubicación del proyecto: para zonas designadas como TEA (“Targeted Employment Area”, áreas rurales o con alto desempleo) el mínimo es menor; en otras zonas el capital necesario es mayor.
La inversión debe generar o preservar al menos 10 empleos a tiempo completo para trabajadores estadounidenses o residentes legales dentro de un periodo determinado, como parte del requisito del programa.
El inversionista principal puede incluir en la solicitud a su cónyuge y a sus hijos solteros menores de 21 años, quienes también pueden obtener residencia permanente como parte del proceso.
Pueden calificar tanto nuevos emprendimientos comerciales creados por el inversionista como inversiones en empresas existentes o mediante Centros Regionales aprobados, siempre que cumplan con la creación de empleos y otros requisitos del programa.
Se debe probar que el dinero invertido tiene origen legal (funds of lawful source), que la inversión se mantiene en “riesgo” (es decir, sujeto a ganancias o pérdidas), y cumplir con las obligaciones del programa, incluyendo seguimiento del proceso para remover condiciones una vez se concede el estatus condicional.